Reportaje documenta sesgo racial en diagnóstico de endometriosis en Puerto Rico
La Unidad Investigativa de Género —alianza entre Todas y el Centro de Periodismo Investigativo— documenta que las personas negras con útero en Puerto Rico enfrentan mayores obstáculos para recibir un diagnóstico oportuno de endometriosis, condición que la OMS estima afecta a una de cada 10 personas con útero en edad reproductiva a nivel mundial. La investigación recoge testimonios de la doctora Cristina Ortiz Gómez y de Aida Judith Edwards Clemente, de Taller Salud, junto con evidencia científica sobre cómo sesgos raciales históricos en la educación médica han retrasado el diagnóstico en pacientes no blancas.
La endometriosis puede causar dolor pélvico crónico e infertilidad, y el retraso diagnóstico agrava su impacto en la calidad de vida; un análisis de expedientes en Estados Unidos encontró que solo el 4.7% de las personas diagnosticadas eran mujeres negras no hispanas, frente al 70% blancas, diferencia que la evidencia científica atribuye a fallas metodológicas y sesgo racial, no a menor prevalencia real de la condición.
La noción de que la endometriosis era más común en mujeres blancas surgió de investigaciones con fallas metodológicas realizadas desde la década de 1920; no fue hasta 1976 que el médico afroamericano Donald L. Chatman documentó que al 40% de sus pacientes privadas afroamericanas con endometriosis se les había diagnosticado erróneamente enfermedad pélvica inflamatoria, aunque la falsa noción ya había quedado asentada en libros de texto de ginecología que formaron a generaciones de médicos.
Esta nota ilumina cómo el racismo sistémico en la medicina se traduce en desigualdades concretas de salud para comunidades negras en Puerto Rico, un hilo que conecta la historia colonial de la isla con sus disparidades sanitarias actuales.