Estudio confirma exceso de muertes en Puerto Rico durante episodios de calor extremo
Una investigación publicada en The Journal of Climate Change and Health encontró que la mortalidad no accidental en Puerto Rico aumentó entre 23 % y 47 % durante los días de mayor estrés térmico, analizando 79,495 muertes ocurridas entre 2015 y 2020 en las áreas metropolitanas de San Juan, Ponce y Mayagüez. Esta semana, la senadora Ada Álvarez Conde presentó la Resolución Conjunta del Senado 200 para que el calor extremo pueda ser reconocido y consignado como causal de muerte en los certificados de defunción.
Las muertes vinculadas al calor están ampliamente subestimadas: solo 28 de 187 salas de emergencia —menos del 15 %— reportan datos al sistema de vigilancia del Departamento de Salud, y los certificados de defunción rara vez registran el calor como causa, lo que oculta la magnitud real del problema. Los adultos de 60 años o más concentraron el 35.4 % de las 503 visitas a emergencias relacionadas con calor registradas entre las semanas epidemiológicas 1 a 51 de 2025.
El doctor Pablo Méndez Lázaro, investigador del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y autor principal del estudio, señala que San Juan registró índices de calor potencialmente peligrosos durante aproximadamente ocho meses al año en el período analizado, con los mayores niveles de estrés térmico en septiembre y octubre. El Departamento de Salud opera un Sistema de Vigilancia Sindrómica desde 2021, reforzado tras episodios registrados en 2023 y 2024.
Esta nota ilumina cómo el cambio climático se traduce en una crisis de salud pública silenciosa en Puerto Rico, agravada por vacíos en los sistemas de datos y de respuesta institucional.