Escuelas públicas abren con mejoras parciales pero persisten fallas de agua, techos y materiales
El 6 de agosto de 2026, las escuelas públicas de Puerto Rico iniciaron el año escolar con condiciones dispares: algunos planteles tienen salones renovados y generadores, mientras otros carecen de cisternas operacionales, presentan filtraciones en techos y maestros reportan escasez de materiales y computadoras.
Un censo de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) sobre unas 466 escuelas reveló que el 23 % no tiene cisternas, 179 planteles tienen filtraciones en techos, el 61 % permanece sin pintar y el 36 % aún espera recogido de basura al momento del inicio de clases.
La AMPR reconoció una mejoría respecto al año anterior, cuando más de la mitad de las escuelas evaluadas presentaban deficiencias de infraestructura, aunque su presidente, Víctor Bonilla Sánchez, advirtió que el Departamento de Educación (DE) carece de un protocolo uniforme para atender la ola de calor en los planteles.
Esta nota ilumina el hilo estructural del deterioro y la recuperación desigual de la infraestructura escolar pública en Puerto Rico, donde los fondos de reconstrucción coexisten con rezagos persistentes que afectan directamente a estudiantes y maestros.