Décadas de aguas sin tratar explican las descargas que hoy llegan al océano
El profesor y exvicepresidente de la Junta de Planificación Félix Aponte Ortiz describió, en entrevista con CLARIDAD, la historia de las descargas de aguas usadas sin tratar en Puerto Rico: desde la laguna del Condado como pozo séptico en los años setenta hasta las troncales combinadas del área Condado-Isla Verde que hoy siguen vertiendo aguas sanitarias al océano. Aponte Ortiz señaló que la AAA podría desconocer cuánta agua usada maneja realmente, dado que nunca ha realizado un estudio reciente para verificar que las aguas de sus clientes lleguen efectivamente a sus plantas de tratamiento.
Si las troncales pluviales del área metropolitana aún tienen conexiones activas a sistemas sanitarios sin tratar, cada lluvia potencialmente descarga bacterias fecales en quebradas, ríos y el océano, afectando la salud pública y los usos recreativos del litoral. La AAA además enfrenta un acuerdo federal de consentimiento —con la EPA y el Departamento de Justicia de Estados Unidos— que debió culminar en 2015 y sigue sin resolverse.
La primera planta de tratamiento regional se instaló en Puerto Nuevo en 1957; antes de eso, las aguas usadas de comunidades enteras terminaban crudas en la laguna San José y otros cuerpos de agua. El modelo de sistemas combinados —que mezcla agua pluvial y sanitaria— fue importado de Estados Unidos, donde funciona mejor en ríos de gran caudal como el Hudson, pero resultó inadecuado para las condiciones del litoral metropolitano de Puerto Rico.
Esta nota ilumina el hilo de la infraestructura de servicios esenciales en Puerto Rico: cómo decisiones de planificación y deudas institucionales acumuladas por décadas definen los riesgos ambientales y de salud pública que el país enfrenta hoy.