Experto atribuye crisis de agua de AAA a medio siglo de planificación deficiente
El planificador Félix Aponte Ortiz señala que los problemas de servicio que enfrenta la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) en la región metropolitana responden a un modelo de distribución con más de 50 años de desfase: un sistema de grandes represas y largas tuberías construido sin tanques de reserva adecuados y en función de un desarrollo urbano disperso que nunca cumplió con los reglamentos de planificación vigentes desde 1942. Aponte Ortiz también advierte que los tanques plásticos privados que usan los ciudadanos como alternativa pueden representar un riesgo de salud debido al material con que están fabricados.
Sin tanques de reserva, cada rotura o mantenimiento de tubería deja comunidades sin agua de inmediato y obliga a los residentes a costear recipientes privados de entre $500 y $600 por 250 galones, con una vida útil limitada y posibles riesgos cancerígenos. El experto también advierte que el conflicto bélico de EE. UU. con Irán podría encarecer aún más la factura del agua dado que el sistema depende del combustible para su operación.
La AAA arrastra décadas de expansión de infraestructura sin seguir los reglamentos de la Junta de Planificación —creada en 1942— que exigían tanques de reserva y planes viales integrados. Desde la década de 1980, según Aponte Ortiz, se autorizaron proyectos en planicies de inundación y tierras agrícolas sin garantizar la viabilidad real del sistema de acueductos, mientras que una evaluación de 1981 ya reveló que una parte sustancial de los tanques públicos disponibles estaba vacía.
Esta nota profundiza el hilo del colapso de las utilidades públicas en Puerto Rico al revelar que la crisis del agua no es un fallo técnico aislado, sino la consecuencia acumulada de décadas de planificación territorial deficiente y subinversión estructural en infraestructura esencial.