Mundial 2026 arranca hoy entre tensiones geopolíticas en Norteamérica
El 11 de junio de 2026 comenzó la Copa del Mundo con sede compartida entre Estados Unidos, México y Canadá, el torneo más grande en la historia del fútbol con 48 selecciones y partidos que se extenderán hasta el 19 de julio. Analistas y académicos especializados en geopolítica del deporte advierten que el evento funcionará también como plataforma de poder blando, influencia política y narrativa internacional.
El torneo concentra la mayor parte de sus partidos e ingresos en territorio estadounidense en un momento marcado por discursos nacionalistas, tensiones migratorias entre los tres países anfitriones y un conflicto no resuelto entre Estados Unidos e Irán, cuya selección disputará sus primeros tres partidos en suelo estadounidense. El evento moverá miles de millones de dólares y proyectará la imagen de los países anfitriones ante cientos de millones de espectadores.
Los megaeventos deportivos han servido históricamente como herramientas de proyección estatal, desde los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 hasta el Mundial de Qatar 2022, utilizado por ese país como plataforma de posicionamiento global pese a críticas por derechos humanos. El especialista Simon Chadwick, de la Escuela de Negocios EM Lyon, señala que la organización trinacional del torneo encierra una paradoja: tres países que comparten sede mientras enfrentan tensiones políticas, comerciales y de seguridad fronteriza.
Esta nota ilumina cómo el deporte global se entrecruza con la política exterior y las tensiones regionales que afectan directamente a Puerto Rico como parte del contexto norteamericano.