Exobrero sindical de Guayanilla narra legado tóxico de la industria petroquímica en el sur de Puerto Rico
En abril de 2026, el periodista entrevistó a Luis Pons Irizarry, exobrero y cofundador de la Unión Independiente de la Industria Petroquímica de Puerto Rico, y a la escritora María de los Milagros Pérez Toro, quienes documentaron los daños ambientales, laborales y comunitarios causados por las petroquímicas en Guayanilla y Peñuelas. El testimonio incluye contaminación marina, enfermedades, condiciones laborales desiguales y la resistencia sindical organizada desde los años setenta.
El relato conecta décadas de daño ambiental irreversible en comunidades del sur con el debate actual sobre quién asume la carga energética en Puerto Rico, en un momento en que LUMA y Genera operan la red eléctrica y circulan propuestas de reactivar la industria petroquímica. Los afectados exigen justicia y reparaciones, no la repetición del modelo que, según documentan, sacrificó la salud y el entorno de esas comunidades a beneficio de corporaciones extranjeras.
La industria petroquímica se instaló en el sur de Puerto Rico desde finales de la década de 1950 bajo el modelo de industrialización por invitación, y se desmanteló progresivamente tras la crisis energética global de los años setenta. Luis Pons Irizarry participó como cofundador y vicepresidente de la UIIP de PR y lideró además luchas ambientales comunitarias, entre ellas una exitosa contra la empresa PPG en Guayanilla.
Esta nota ilumina el hilo de largo plazo sobre quién paga el costo ambiental y humano del desarrollo industrial en Puerto Rico, y cómo ese pasado condiciona las decisiones energéticas del presente.