Escasez de vivienda y tasas altas mantienen el mercado inmobiliario de Puerto Rico bajo presión
La falta de inventario residencial, el alza en tasas de interés, los retrasos en construcción y el encarecimiento de materiales continúan restringiendo el mercado de bienes raíces en Puerto Rico, según expertos e Irma Colón, presidenta de la Asociación de Realtors de Puerto Rico. El mercado pasó de ser de compradores —con mucha oferta y poca demanda— a uno de vendedores, con pocas propiedades y muchos interesados, tendencia que se consolidó tras el huracán María.
Los precios de vivienda oscilan entre $180,000 y $250,000, y superan los $400,000 en zonas costeras y metropolitanas, lo que dificulta el acceso para compradores locales por primera vez; programas gubernamentales ofrecen hasta $55,000 en asistencia a empleados públicos y familias de ingresos bajos a moderados. La expansión de alquileres a corto plazo en municipios como San Juan, Vieques y Rincón ha reducido la oferta de arrendamiento a largo plazo, presionando los precios al alza.
Casi una década después del huracán María, la industria inmobiliaria de Puerto Rico arrastra retos estructurales anteriores al desastre que se han profundizado; datos del Censo de EE. UU. al 1 de abril de 2020 indican que la isla tenía 1,376,531 unidades ocupadas, con un 70.2% de propietarios y cerca de 410,000 hogares en alquiler. Algunos municipios impulsan legislación para rehabilitar centros urbanos y convertir locales comerciales en viviendas, aunque esos esfuerzos están en etapas tempranas.
Esta nota ilumina el hilo de acceso a vivienda asequible en Puerto Rico, donde políticas de incentivos fiscales, migración de compradores externos bajo leyes como la Ley 60 y la presión de los arrendamientos turísticos chocan con la capacidad del inventario local para atender a residentes.